Querido Lector,
La investigación de Marte, más que de otros planetas, ofrece la mejor oportunidad para
resolver las interrogantes de la evolución paralela y la realidad de la vida previa en nuestro sistema solar. Desde el inicio de la historia humana, Marte ha sido un sueño seductor –
fábrica de leyendas, dioses y misterio. Incluso el Apóstol Pablo, hablando a los filósofos griegos, hizo referencia al “templo” del “dios desconocido” en el Areópago o “Monte de Marte”. El planeta
más similar al nuestro en el ciclo de tiempo actual y anteriormente poseedor de enormes sistemas de agua en la superficie, ha sido considerado hasta hace muy poco, imposible de alcanzar, mucho menos de explorar y
habitar.
Las más recientes informaciones de Marte, acerca de descubrimientos que afirman que hubo vida temprana
interactuando con la Tierra, son tan poderosas y provocativas que, en efecto, los científicos espaciales ya han hecho una redefinición de la “vida”. El hecho de que la NASA y las organizaciones de gobierno europeas,
japonesas, rusas, entre otras, estén hablando de vida incluso en el tiempo pasado, trae a todos los pueblos del planeta una nueva perspectiva del universo en que vivimos.
Los planes para que una base en Marte sea una realidad, serán posibles con mínimos refinamientos de las tecnologías existentes. La NASA o un consorcio de gobiernos que haga tarifas espaciales, comenzarían a hacer
planes serios para una colonia pionera en Marte, hay infinitas posibilidades que pueden conducir al establecimiento de un hábitat de larga duración. El hecho de que se crea que existe agua en Marte, ya significa
que estaremos capacitados para vivir ahí y utilizar Marte y otros recursos espaciales para el beneficio de la
Tierra. Es una buena ubicación para realizar investigaciones y finalmente minería en el cinturón de asteroides, como también un peldaño a la frontera superior, como Europa, la luna de Júpiter, que también muestra
intrigantes características de posible vida. Y siempre existe la posibilidad de interacción con “culturas cósmicas”, que vean que estamos dispuestos a ser hacedores de paz genuinos entre las estrellas, a medida que
expandimos nuestra civilización.
Los recientes hallazgos de la Mars Global Surveyor (MGS) en el “Rostro de Marte” no deben disuadirnos de
buscar otras pistas de vida más temprana alrededor de las importantes áreas de pirámides del Elíseo y otras
locaciones marcianas, que apoyan las pruebas positivas del fin de la era exclusivamente terrestre. La civilización
occidental, tal como la conocemos y valoramos hoy en día, nació en expansión, creció en expansión y existe preferentemente en un estado de expansión dinámica, a medida que goza la utilización de recursos espaciales
ilimitados como parte de su identidad cósmica. Marte aún invita a la humanidad a experimentar la realidad más allá del mito y a desarrollar sus poderes para entender lo que los poetas griegos y romanos realmente querían
decir cuando enseñaban que somos “la descendencia” de los dioses (vea Hechos 17:28) o, por decirlo en forma más simple, la frontera que se abre ante nuestros ojos no es la frontera final, sino la apertura a una Carta
Magna cósmica de dominios interconectados al compartir lo que Cristo enseñó acerca de la naturaleza de la “Casa de Muchas Moradas”. |